Clanes: Aspecto y Comportamiento

CLANES: ASPECTO Y COMPORTAMIENTO

Todos los vikingos comparten una historia en común, un modo de vida similar basado en los saqueos estivales y una organización parecida dentro de cada clan. Sus dioses, creencias y costumbres son los mismos, aunque existen matices que los diferencian entre ellos. Ciertos clanes respetan la fuerza y el honor por encima de la propia vida, que para otros es sagrada y por encima de todo lo demás. Algunos ven a los dioses como algo ajeno y lejano, seres a los que temer y mantener lo más lejos posible de sus vidas, mientras que otros les veneran centrando su día a día en interpretar sus designios y llevar a cabo sus deseos. Cada clan, en definitiva, es único y distinto a los demás, y eso es algo que tratan de resaltar tanto en su comportamiento como en su aspecto e indumentaria.

Cada clan se ve representado por un animal, el cual creen refleja el modo de vida del clan o sus creencias y/o costumbres. Se le suele representar en estandartes y emblemas y está presente en todos aquellos objetos y lugares comunes del clan, como muestra de su pertenencia al grupo.

A efectos de juego, cada clan debe poseer al menos un estandarte en su campamento que represente a su animal. También es deseable que el mismo emblema se repita en aquellos objetos de atrezzo que sean de relevancia para el clan. En la medida de lo posible, los jugadores intentarán también incluir la imagen de su animal en los detalles de su vestimenta o complementos.

Como manera de diferenciarse y para crear “espíritu de grupo”, los miembros de los clanes adoptan también colores tradicionales en sus vestimentas.

A efectos de juego, cada clan posee dos colores que deben estar presentes en su atrezzo y disfraces de manera obligatoria y visible. El primero de ellos es común para varios clanes que comparten un determinado “comportamiento”, por ejemplo todos los clanes de índole más guerrera utilizan el color rojo mientras que los más dedicados al comercio y la fabricación utilizan el azul. El segundo color es propio del clan y la combinación de ambos es exclusiva para cada uno de ellos (véase la tabla adjunta). Los colores, en disfraces, pueden ser visibles con una simple cinta.

 

CLAN COLORES
EL OSO SANGUINARIO ROJO/NEGRO
EL LOBO DESPIADADO ROJO/PLATA
EL CUERVO NOCTURNO BLANCO/NEGRO
EL AGUILA FURTIVA VERDE/PLATA
EL SALMON ERRANTE AZUL/AMARILLO
LA NUTRIA SIGILOSA AZUL/MARRON
EL CABALLO INDOMITO VERDE/MARRON
LA BALLENA DESALMADA VERDE/NEGRO
EL RENO DESAFIANTE ROJO/AMARILLO
LA SERPIENTE SOMBRIA BLANCO/MARRON
EL JABALI APLASTACRANEOS ROJO/MORADO
EL TEJON ARTERO AZUL/MORADO
EL ZORRO TAIMADO BLANCO/AMARILLO
EL DRAGON CONDENADO ROJO

 

RELACIONES ENTRE CLANES

Desde la subida al poder de Thorvald, e incluso mucho antes, la relación entre los distintos clanes ha sido tensa y difícil.

Los Vikingos habitan una tierra dura, con un clima extremo y escasas posibilidades de producir cosechas o permitir el pastoreo. Su supervivencia requiere del control de extensos territorios y de la posesión de las pocas fuentes de riqueza existentes, lo que aboca irremediablemente a continuas luchas y disputas territoriales entre clanes. Poco a poco, la supervivencia de los clanes comenzó a depender de cuanto pudiesen traer de vuelta a casa tras sus incursiones en costas cada vez más lejanas, pero el derecho a atacar antes que los demás los lugares más ricos o menos protegidos, acabó por convertirse también en motivo de lucha. Desde tiempos inmemoriales, la guerra ha sido una constante en la vida vikinga, y los odios, agravios, alianzas y traiciones son parte fundamental en la historia de todos los clanes.

Esta situación llegó a su cenit durante la guerra que concluyó con el  ascenso al trono de Thorvald y con la revuelta que le siguió en pos de su caída. Los clanes lucharon entre sí hasta casi desangrarse por completo, en una carnicería de años que solo se detuvo con el compromiso de todos por respetar la llamada Paz del Jarl o Paz de Thorvald.

A día de hoy, la relación entre los clanes sufre de una tensión sensible. Las viejas rencillas no se han olvidado y siguen levemente presentes en la memora colectiva. Pero está mucho más presente en la memoria de todos el recuerdo de una época cruenta de guerra y muerte, donde nadie se vio libre de perder quizá un padre, un hijo o un hermano, un tiempo en el que todos sintieron la garra terrible del hambre y la enfermedad. Una época que estuvo a punto de costarles la destrucción….y a la que nadie quiere regresar.

Todos los clanes respetan la Paz de Thorvald, pues es lo único que les separa de revivir una vez más los horrores sufridos. Ningún caudillo trata ni comercia con gusto con aquel que un día se le enfrentó en batalla, pero todos anteponen el bienestar del clan por encima del orgullo. Quizá su corazón vikingo desease derramar de nuevo la sangre de su viejo rival, pero si para cumplir con las necesidades del clan se debe pactar o negociar con él…entonces habrá de hacerse. Los barcos han de construirse, la comida reunirse, un Jarl ha de ser elegido…y todo eso es algo que ningún clan puede hacer en solitario. Para mantener la Paz del Jarl todos los clanes han de trabajar juntos, pactar y negociar, aunque eso acarreé sentarse a la mesa de un antiguo enemigo. Por qué ninguno quiere ser el que vuelva a dar el paso que lleve a la guerra. Ninguno quiere ser quien acabe con una paz que tan dura fue de conquistar. Nadie quiere volver a abrir las puertas del infierno.