Historia Antigua

La Guerra De Los Clanes se prolongó por más de una década, durante la cual surgieron alianzas, traiciones, amistades y odios, que perduran hasta el día de hoy, donde la paz se mantiene a duras penas merced al pacto propuesto por Thorvald y aceptado por todos. Fue una época convulsa, donde el “todos contra todos” se alternaba con estaciones de moderada paz, que se aprovechaba para forjar nuevas alianzas que se enfrentaban de nuevo al poco tiempo. A día de hoy, La Paz Del Jarl  ha alejado la amenaza de la guerra sobre el norte, pero su sombra planea siempre sobre cada reunión de clanes, donde las viejas rencillas y las heridas de la guerra, nunca cerradas del todo, vuelven a hacerse sentir. Porque los viejos odios nunca mueren y los antiguos favores han de pagarse.

Desde el principio de los tiempos los Clanes han luchado entre sí por la supremacía. De cuando en cuando un gran líder surgía de algún clan unificándolos por un tiempo.

Entre todos ellos destacó Thorvald Brazo Fuerte, del clan del Dragón, que tras una sangrienta y exitosa campaña, a pesar de su juventud, venció a todos sus enemigos y logró alzarse con el título de Jarl.

Gobernó con mano dura sobre los distintos clanes, logrando una larga etapa de prosperidad en la que exploraron nuevas rutas y saquearon tierras lejanas e ignotas. Desde Kiev hasta Paris la visión de los barcos serpiente de Throvald es recordada con temor.

En una inteligente maniobra política, Thorvald se desposó con Astrid, del poderoso clan del Cuervo sellando así una fuerte alianza que le reafirmó aún más en su trono.

El próspero reinado de Thorvald se vio truncado cuando su hijo menor Thormod fue convencido por las lenguas maliciosas para encabezar una conjura que derrocase a su padre.

Gran parte de sus parientes del clan Dragón se sentían menospreciados por Thorvald, el cual, para afianzar una paz duradera que relegase al olvido los rencores generados durante su lucha de ascenso al trono, no solo no tomó represalias contra los clanes derrotados, si no que fue generoso asignando puestos de relevancia a muchos de los líderes vencidos dejando claro que era el Jarl de todos.

Esta humillación hacia su propio clan nunca fue olvidada y encontró eco en el resquemor que habitaba en el interior de Thormod el Sombrío, segundo hijo de Thorvald.

Los conjurados lograron el apoyo del clan del Zorro, que astutamente supieron aprovechar las envidias y odios del clan Dragón y otros clanes hacia Thorvald  y unieron en la conjura a los principales clanes guerreros el Oso, el lobo, el Jabalí y el Águila.

La emboscada preparada para dar muerte a Thorvald falló gracias a la heroicidad de su primogénito y tras ello se desató una dura guerra civil. Tras dos años de cruentas luchas la guerra acabó en la llamada batalla del arroyo rojo, durante la cual los clanes del Zorro y del Lobo cambiaron de bando ayudando a Thorvald a ganar la batalla y capturar a su hijo renegado.

Pero la astuta maniobra del clan del Zorro no les salió del todo bien, pues Thorvald tras ganar la batalla abdicó del trono y se retiró al norte llevándose a su hijo Thormod preso con el. Las luchas se reanudaron de nuevo aun más despiadadas, debido a los odios generados. Prácticamente ya no había bandos, todos luchaban contra todos en una tempestad de sangre y destrucción.

Tras años de guerra, los clanes arruinados y desangrados por la incesante lucha, pactaron una tregua y fueron al norte a suplicar a Thorvald su vuelta. Este, para sorpresa de todos, se negó pero les propuso la llamada “Paz del Jarl”. Un sistema de gobierno nuevo por elección anual entre los clanes.

Ningún clan está contento del todo con este sistema y los odios entre los clanes siguen a flor de piel. Pero, de momento, todos los principales clanes a excepción del clan del Dragón han jurado respetar la Paz del Jarl y obedecer al caudillo que salga electo de la reunión.